Ir al contenido principal

Lacan según Badiou.

Fondo de Cultura Económica ha publicado el PEQUEÑO PANTEÓN PORTÁTIL de Alain Badiou
Fragmento: Apertura - Jacques Lacan (1901-1981)

El que acaba de morir era tanto más grande cuanto que la grandeza es infrecuente, muy infrecuente, en estos parajes inciertos. Lo han dejado muy claro los medios, cuyo objetivo es, en todos los casos, alinear lo que existe en la prosa fugaz y limitada del periodismo. En todas partes se ha dado la palabra a los adversarios declarados o a los hurgadores de basura.
De todos modos, es un signo de la barbarie de nuestras sociedades que ni la muerte misma haya acallado la envidia. Cuántos minúsculos psicoanalistas, cuántos gacetilleros de poca monta lanzaron el grito mezquino: “¡Por fin se murió el que me molestaba! ¡Préstenme atención que aquí estoy yo!”.
De hecho, desde el principio Lacan emprendió la guerra contra la consistencia ilusoria del “Yo”. Contra el psicoanálisis estadounidense de los años cincuenta, que se proponía “reforzar el yo” y así adaptar la gente al consenso social, Lacan planteaba que el sujeto, determinado simbólicamente por el lenguaje, es irreduciblemente un sujeto del deseo y, como tal, inadaptable a la realidad, salvo en el imaginario.
Lacan establece, en efecto, que la causa del deseo es un objeto perdido, faltante, y que por eso el deseo, articu lado bajo la ley simbólica, no tiene sustancia ni naturaleza. Sólo tiene una verdad.
Esta visión particularmente áspera del psicoanálisis, donde lo que está en juego no es el bienestar sino la verdad, se materializaba en la práctica de sesiones de cura a veces muy cortas. El papel crucial y nulo de los psicoanalistas es hacer brillar –fulgor subjetivo– el significante de un corte [coupure] por donde transita la verdad del deseo, mientras que el psicoanalista debe consentir en no ser más que el residuo de ese trabajo.
La práctica de sesiones cortas polarizó contra Lacan lo que en realidad era un verdadero odio a la verdad. Esa práctica le valió literalmente la excomunión de la Internacional de los psicoanalistas. Su necesidad de organizar la transmisión de su pensamiento y de formar analistas de acuerdo con lo que él consideraba la ética de su práctica lo condujo a fundar su propia escuela. Pero incluso allí hubo escisiones y disoluciones que dieron cuenta de una encarnizada resistencia a sostener hasta el final la posición severa que él promovía.
Empezó a estar bien visto afirmar que a partir de los setenta Lacan, ya mayor, no transmitía nada que valiera la pena. En nuestra opinión, ocurre todo lo contrario. El último esfuerzo de Lacan, después de haber deplorado la teoría de la servidumbre [asservissement] del sujeto a la regla significante, era llevar lo más lejos posible la investigación de su relación con lo real. Las reglas del significante no alcanzaban. De alguna manera, hacía falta una geometría del inconsciente, una nueva figuración de las tres instancias en que el efecto-sujeto se despliega (Simbólico, Imaginario, Real). El recurso de Lacan a la topología era una exigencia interna de una etapa nueva en su pensamiento, donde quedaba de manifiesto su materialismo innato.
Lacan sostenía que la política no afectaba lo real. Decía que “lo social es siempre una herida”. Sin embargo, ocurre que la dialéctica del sujeto que él propuso es un recurso obligado, incluso para el marxismo en crisis. En efecto, es claro que el fiasco de los partidos-Estados surgidos de la II Internacional abre una interrogación radical en cuanto a la esencia del sujeto político. Ahora bien: ni el sujeto concebido como conciencia (tesis de Sartre), ni el sujeto concebido como sustancia natural pueden convenir.
Por cierto, sólo a través del sujeto a la vez dividido y errante –ese sobre el cual Lacan teoriza, según su ley– pueden superarse los escollos anteriores. Pues ese sujeto procede de una ruptura, y no de la idea de que representa una realidad, aunque sea la de la clase obrera. Para un marxista francés de hoy, Lacan funciona como funcionaba Hegel para un revolucionario alemán de 1840.
En la situación de mediocridad y de relativo declive de los intelectuales, la muerte de Lacan, luego de la de Sartre, no resuelve nada. Esperábamos atentamente lo que aún tenía para decir. Además del contenido de sus enseñanzas, había en él una ética del pensamiento que hoy resulta completamente inusual.
Sin duda, Le Perroquet volverá a abordar el alcance apenas mensurable de esa ética. En principio, se trataba de rendirle homenaje, sin restricciones ni presunciones, a aquel que ya no está.

Comentarios

  1. Está bueno que Badiou resalte la articulación materialista de RSI en el nudo, la geometrización (no euclidiana) del inconsciente por parte de Lacan en los últimos tramos de su enseñanza, ya que es algo que no suele ser apreciado.

    ResponderEliminar
  2. Ah, y el capítulo sobre Althusser de este libro me parece el mejor. Retomar y reanudar las elaboraciones de A. creo que es clave para volver a situar la especificidad de la filosofía como espacio de pensamiento polémico en ruptura con cualquier reducción academicista.
    Gracias Ange

    ResponderEliminar
  3. Gracias a vos por consultar el blog, ahora se puede conseguir este libro en Argentina. Cariños.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Una reseña de El Siglo de Alain Badiou.

PorJuan Manuel Melero.



El sigloreúne un ciclo de clases de Alain Badiou, dictadas entre octubre de 1998 y marzo del 2000. Se suma a éstas un epílogo, del año 2004. Su objeto es ni más ni menos que ese siglo cuya línea de cierre, en términos del calendario, nos encontrábamos pisando por entonces. Pero su objetivo no es hacer un balance general o un juicio de valor sobre lo que habría sido el siglo XX, sino intentar una lectura de la subjetividad que lo sostuvo, de las pasiones que le dieron impulso, mediante un trinchado de discursos: las políticas, las artes, las ciencias. Lo primero que se advierte es que en ese sentido se han ensayado diferentes maneras de circunscribir el siglo, y que ellas dependen, principalmente,  del modo de captar la relación entre violencia y transformación histórica. Entonces, la periodización más difundida, y también la más fuerte en este libro, hace comenzar al siglo en los años 1914-18, lapso de la primera guerra llamada mundial, que incluye además a 1917, …

Ce merveilleux petit chat.

Ce merveilleux petit chat avait pour nom "Royan". C'est une ville au bord de l'Atlantique, où ce chat, tout petit et perdu, a été trouvé par mon fils adoptif (d'origine congolaise) Oliver Ntumba-Winter-Badiou. Malheureusement, cette adorable bête était une peu folle, elle sautait partout sans faire attention, il fallait toujours fermer toutes les fenêtres et toutes les portes... Royan a fini, un matin, par sauter par la fenêtre, il a fait une chute de six étages. Il n'était pas mort ! Je l'ai emmené tout doucement chez le vétérinaire. Il a lutté encore deux jours, après des soins délicats et difficiles, mais il a succombé à la fin. Nous avons tous beaucoup pleuré... Alain B.

Laclau, Badiou y la política.

FUNDACIÓN HÁBITAT Y SALUD URBANA Laboratorio de Ideas. Espacio de Pensamiento. LACLAU, BADIOU y LA POLÍTICA. Conferencia de TIMOTHY APPLETON (Profesor de Lingüística en la Universidad Camilo José Cela, Madrid. Estudió discurso político con E. Laclau en la Universidad de Essex. Se doctoró en Filosofía en la Universidad Complutense. Tema: La teoría política después de Lacan). Presenta AMÉRICO CRISTÓFALO (Vicedecano de la Facultad de Filosofía y Letras UBA, Licenciado en Letras, Profesor Asociado del Departamento de Letras. Director del Departamento de Letras. Publicaciones de libros, varios). Miércoles 17 de agosto, 19.30 hs. Palestina 780 (timbre Fu).
Confirmar presencia. Lugares limitados.