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La idea de comunismo.







Aunque hoy parece distante aquel fantasma que recorría Europa, presentado por Karl Marx en su ya canónico Manifiesto, su presencia sigue vigente luego del certificado de defunción que se le pretendió extender hace dos décadas. Pero la caída de un Muro nada tiene que ver con la “idea comunista”, núcleo central de un pensamiento cuyo debate continúa renovándose.

Y no hay mejor prueba de ello que esta obra, fruto de un simposio organizado por Costas Douzinas, Alain Badiou y Slavoj Žižek, que se celebró en la universidad londinense Birkbeck School of Law, del 13 al 15 de marzo de 2009, y congregó, además de la elite de la filosofía occidental, a más de un millar de personas ávidas de participar en lo que se entiende como la “única Idea política digna de un filósofo”. Analía Hounie, compiladora de las ponencias que allí se presentaron, en su prólogo rescata con acierto una cita de Alain Badiou cuando afirma que: “La hipótesis comunista continúa siendo la buena hipótesis, no veo ninguna otra [...]. Sin el horizonte del comunismo, sin esta Idea, no hay nada en el devenir histórico y político que tenga algún interés para un filósofo”.

Contribuyen a alimentar esta hipótesis nombres del prestigio de Antonio Negri, Jacques Rancière, Terry Eagleton, Susan Buck-Morss, Michael Hardt, Gianni Vattimo y Wang Hui, entre otros. El fantasma, según parece, goza de buena salud.

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