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Traducción al español.

El rojo y el tricolor.
Alain Badiou. Filósofo, dramaturgo y escritor.
Publicado por Le Monde 27/1/2014.
Traducción: Amandine López y Angelina Uzín Olleros.



Hoy el mundo está investido en su totalidad por la figura del capitalismo global, sometido a la oligarquía internacional que lo gobierna, y esclavizado/dominado por  la abstracción monetaria como única figura reconocida de la universalidad.

En este contexto desesperante se  ha montado una especie de pieza histórica en una cortina de humo. En la trama general de "Occidente", patria del capitalismo dominante y civilizado, contra “el islamismo", referente del terrorismo sanguinario, aparecen, por  un lado, bandas armadas asesinas e  individuos fuertemente armados, esgrimiendo el cadáver de algún Dios para hacerse obedecer; por otro lado, en nombre de los derechos humanos y la democracia, expediciones militares internacionales salvajes, destruyendo estados enteros (Yugoslavia, Irak, Libia, Afganistán, Sudán, Congo, Malí, Central ...) provocando miles de víctimas, incapaces de negociar con nada más que los bandidos más corruptibles una paz precaria alrededor de los pozos petroleros, la minería, los suministros de alimentos y enclaves donde las grandes empresas/compañías prosperan.

Es una impostura presentar estas guerras y sus consecuencias criminales como la contradicción principal del mundo contemporáneo, que iría al fondo de las cosas. Las tropas y policía de la "guerra contra el terrorismo", las bandas armadas que reclaman un Islam mortífero y todos los Estados sin excepción, hoy pertenecen al mismo mundo, el mundo del capitalismo depredador.

Diversas identidades ficticias, considerándose cada una como superior a las otras, tallándose ferozmente en este mundo unificado con jirones/pedazos de dominación local. Da lo mismo en el mundo real, donde los intereses de los agentes son iguales en todas partes, la versión liberal de Occidente, la versión autoritaria y nacionalista de China o Rusia de Putin, la versión teocrática de los Emiratos, la versión fascista de las bandas armadas... Las poblaciones en todas partes tienen que defender unánimemente la versión compatible con el poder local.

Será el caso, hasta que el universalismo verdadero, la tome en manos del destino de la humanidad por la humanidad misma, y por lo tanto la nueva y decisiva encarnación histórico-política de la idea comunista, no habrá desplegado su nuevo poder a nivel mundial, anulando a su paso la esclavitud de los Estados a la oligarquía de propietarios y sus sirvientes, la abstracción monetaria y, finalmente, las identidades y contra-identidades que asolan los espíritus y piden la muerte.

Identidad francesa: la "República"

En esta guerra de identidades, Francia está tratando de distinguirse por el tótem de su invento: la "República democrática y laica" o "el Pacto republicano". Este tótem valoriza el orden establecido del parlamento francés al menos desde su fundación, a saber, la masacre de 1871 por Adolphe Thiers, Jules Ferry, Jules Favre y otras estrellas/vedettes de la izquierda "republicana", de 20.000 trabajadores en las calles de París.

Este "pacto republicano" que reunió a muchos ex izquierdistas, incluyendo a Charlie Hebdo siempre ha sospechado que se estaban tramando cosas espantosas en los suburbios, en las fábricas de la periferia, los bares suburbanos oscuros.  La República siempre ha poblado las cárceles bajo cualquier pretexto, de  jóvenes sospechosos, hombres mal educados que vivían allí. Asimismo, la República ha multiplicado las masacres y las nuevas formas de esclavitud que requiere el mantenimiento del orden en el imperio colonial. Este sangriento imperio había encontrado su estatuto en las declaraciones del mismo Jules Ferry -definitivamente un activista del pacto republicano- que exaltaban la "misión civilizadora" de Francia.

Como se puede ver, un número considerable de jóvenes que pueblan nuestros barrios, además de actividades sospechosas y la flagrante falta de educación (extrañamente, la famosa "Escuela Republicana" no pudo, al parecer, hacer nada, pero no consigue convencerse  de que es su culpa, no es culpa de los alumnos), tienen padres proletarios de origen africano, o vinieron ellos mismos de África para sobrevivir, y por consecuencia, a menudo son musulmanes. Para resumir: son proletarios y colonizados. Dos razones para desconfiar de ellos y tomar medidas represivas graves.

Supongamos que usted sea un joven Negro o un joven de apariencia árabe, o una joven mujer  que decidió, por derecho a la rebeldía cubrir su cabello, ya que está prohibido. Bueno, entonces usted tiene siete u ocho veces más probabilidades de ser interpelado en la calle por nuestra policía democrática y, a menudo retenido en una comisaría, que si usted tendría el aire de un "Francés", lo que significa, solamente, el rostro de alguien que es probablemente ni proletario ni ex-colonizado. Tampoco musulmán.

Charlie Hebdo, en cierto sentido, no hacía más que ladrar con estos hábitos policiales en el estilo de chistes "divertidos" de connotación sexual. No es tampoco muy nuevo. Mirad las obscenidades de Voltaire sobre Juana de Arco, su  La Doncella de Orleans es bastante digna de Charlie Hebdo. Por sí mismo, este sucio poema dirigido contra una heroína sublimemente cristiana autorizada a decir que las verdaderas y brillantes luces de pensamiento crítico son ciertamente no ilustrados por un Voltaire de bajo nivel.

Ilumina la sabiduría de Robespierre cuando condena a todos los que hacen de las violencias antirreligiosas el corazón de la revolución y obtienen así solo deserción popular y guerra civil. Él nos invita a considerar que lo que divide a la opinión democrática francesa es estar, sabiéndolo o no, o del lado constantemente progresista y verdaderamente democrático de Rousseau o del lado del pícaro negociante, del rico especulador escéptico y vividor, que era como el genio del mal, alojado en este Voltaire, quién era a veces también capaz de auténticas luchas/combates.

El crimen de tipo fascista.

¿Y los tres jóvenes franceses que tan rápidamente mató la policía?  Diría yo que ha cometido lo que debe ser llamado un crimen de tipo fascista. Llamo crimen de tipo fascista un crimen que tiene tres características.

En primer lugar, está dirigido, y no ciegamente, porque su motivación es ideológica, de carácter fascista, lo que significa estrictamente identitario: nacional, racial, comunitario, consuetudinario y religioso... En estas circunstancias, los asesinos son antisemitas. A menudo, el crimen fascista enfoca publicistas, periodistas, intelectuales y escritores que los asesinos consideran del borde opuesto. En estas circunstancias, Charlie Hebdo.

Luego, es de una violencia extrema, asumida, espectacular, porque trata de imponer la idea de una determinación fría y absoluta, quién, además incluye de manera suicida la probabilidad de la muerte de los asesinos. Este es el aspecto de "¡viva la muerte!", el aspecto nihilista de estas acciones.

En tercer lugar, el crimen apunta, por su enormidad, su efecto de sorpresa, su lado fuera de la norma, a crear un efecto de terror y a alimentar también, del lado del Estado y de la opinión, reacciones incontroladas, completamente cerradas en una contra-identidad vengativa, las cuales, a los ojos de criminales y sus patrocinadores, justificarán después de los hechos, por simetría, al sangriento atentado. Y eso es lo que pasó. En este sentido, el crimen fascista ganó una especie de victoria.

El Estado y la opinión.

Desde el principio, de hecho, el Estado se dedica a un uso desproporcionado y extremadamente peligroso del crimen fascista, porque él se ha registrado para la Guerra Mundial de las identidades.

El "fanático musulmán" se opone descaradamente/vergonzosamente al buen francés demócrata.  La confusión estaba en su apogeo cuando vimos que el Estado llama, de modo perfectamente autoritario, al que se manifiesta. Es legítimo si Manuel Valls no considera la ausencia de prisioneros, y si no hemos instado a la gente una vez que han demostrado su obediencia identitaria bajo la bandera francesa tricolor o a refugiarse en casa o a llevar su uniforme de reservista a partir del sonido del clarinete en Siria.

Por lo tanto, en la parte más baja de su popularidad, nuestros líderes han sido capaces, a través de tres fascistas deshonestos, que no podían imaginar tal triunfo, desplazándose con un millón de personas, aterrorizadas por "musulmanes" y alimentándose con las  vitaminas de la democracia, el pacto republicano y la grandeza republicana de Francia.

La libertad de expresión, ¡vamos a hablar! Era prácticamente imposible durante los primeros días de este caso, expresar otra opinión de lo que estaba pasando, sólo se podía decir lo que estaba permitido para deleitar a nuestras libertades, a nuestra República, maldiciendo a la corrupción de los proletarios musulmanes,  jóvenes y niñas horriblemente veladas y por ende preparar virilmente la guerra contra el terrorismo que acecha contra nuestra identidad. Incluso hemos escuchado el siguiente grito, admirable en su libertad expresiva: "Todos somos agentes de policía”.

Es natural, de hecho, que la ley de nuestro país, sea la del pensamiento único y la sumisión temerosa. ¿La libertad en general, incluida la de pensamiento, la de expresión, acción, la vida misma, que es convertida hoy por unanimidad en policías auxiliares para la localización de unas pocas docenas de facinerosos, con  información fascista regimentada y universal sobre sospechosos con barba o velo, y continuando la sospecha sobre las urbanizaciones oscuras, herederos de los suburbios donde una vez hubo una masacre de los Comuneros?

¿O la tarea central de la emancipación y de la libertad pública, se trata más bien de actuar en común con la mayoría de los jóvenes proletarios de estos suburbios, la mayoría de las jóvenes, con velos o no, como parte de una nueva política, que no se refiere a ninguna identidad ("los proletarios no tienen patria") y prepara la cifra igualitaria de una humanidad para finalmente apoderarse de su propio destino? ¿Una política que considera racionalmente que nuestros amos despiadados reales, los ricos gobernantes de nuestro destino, estarán finalmente despedidos?

Había en Francia, durante mucho tiempo, dos tipos de manifestación: una bajo la bandera roja, y otra bajo la bandera tricolor. Créanme, incluyendo reducir a la nada la pequeña identidad y las bandas fascistas de  asesinos, ellos están pidiendo formas sectarias del Islam, la identidad nacional francesa o la superioridad de Occidente, no es tricolor, Controlando y utilizando todo por nuestros maestros, que son eficaces.

Es el otro, el rojo, que nos lleva de regreso.


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