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La felicidad real.




“La categoría de felicidad, como tal, a decir verdad como la promovemos hoy, es una categoría ampliamente difundida sobre lo que yo llamaría la satisfacción. Es decir una figura de la felicidad que, en el fondo, consiste en pedir la receta de cómo preservar un sitio asignado, un sitio en el mundo tal como es. Es por eso que pongo el acento en la palabra “real”, la felicidad real, con relación a una felicidad que a mí me parece imaginaria: una felicidad que consiste en evitar todo tipo de riesgo. Creo que la concepción moderna de la felicidad es, en el fondo, no tomar riesgos, una felicidad acompañada por una seguridad. La palabra de este nuevo marketing de la felicidad es ‘armonía’: una relación armoniosa con el mundo, con los amigos, con la pareja, etc.; basada en la seguridad y el orden. El ideal de la felicidad, así entendida, es un poco lo que se llamaba, en otro tiempo, la ‘paz de los hogares’. Cuando sin embargo cada uno de nosotros sabe bien que la pareja es, por el contrario, una aventura difícil y peligrosa. En definitiva, la felicidad se reduce hoy a ocupar un sitio instituido: un trabajo que le gusta, un cónyuge agradable, niños bellos... No sabríamos, por supuesto, desear conocer a quienquiera que pertenezca a la experiencia de tomar riesgos. Esto sería perfectamente idiota en este tiempo. Solamente queda plantear, y este es el punto estratégico, si la filosofía debe salir en escena: ¿podemos reducir la felicidad a la satisfacción?”. Alain Badiou.

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