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El banquete de Alain Badiou.



Especial para El Diario, por Angelina Uzín Olleros.
http://www.eldiario.com.ar/edicion-impresa/el-banquete-de-alain-badiou.htm
El 17 de enero Badiou cumplió 80 años de vida, 2017 es el último año en que el filósofo francés brindará sus seminarios públicos, el lunes 16 realizó un encuentro  de más de 10 horas, que convocó a un gran número de amigos dedicados a la filosofía, el arte, la política, el teatro y la poesía. Bajo el concepto de Inmanencia se desarrolló la cuestión de la verdad en plural, como expresión del arte, la política y el amor, en la que la Filosofía composibilita esas verdades siendo su operador.
Badiou es autor de numerosos libros y artículos de rigurosa reflexión filosófica pero, al mismo tiempo emprende un juicio crítico acerca de las diferentes circunstancias y situaciones políticas e históricas que se dan en la actualidad. El tiempo presente posibilita su pensamiento filosófico y también lo condiciona, las problemáticas de este momento histórico marcan un camino para interrogar la época y al mismo tiempo interrogar a los sujetos; pensar por ejemplo las patologías de consumo, las adicciones, las políticas de género, las prácticas de encierro, las prohibiciones, los hábitos institucionalizados, las libertades públicas, las actuales democracias, revueltas y rebeliones por el mundo. ¿Qué significa pensar filosóficamente estas cuestiones?, ¿qué consecuencias políticas tiene ese pensamiento?, ¿qué condiciones de la filosofía han limitado la visión política de las costumbres y de las relaciones humanas?: estas son interrogaciones que junto a otras desafían la actividad del filósofo.
Las categorías centrales de su pensamiento son: la verdad entendida como producción múltiple, el sujeto como soporte de esa verdad, la posibilidad de componer las verdades en el ámbito de la filosofía desde sus cuatro condiciones (ciencia, arte, amor y política). Su propuesta sobre una filosofía del presente tiene que ver con las circunstancias que se dan en lo que Badiou entiende como una situación filosófica. Define a la situación filosófica como «un encuentro entre dos términos esencialmente extraños, uno respecto del otro».
La relación que existe entre la filosofía y las situaciones son presentadas por él de este modo: poder iluminar las elecciones fundamentales del pensamiento, poder iluminar la distancia entre el pensamiento y el poder, entre lo interesado y lo desinteresado. Poder iluminar el valor de la excepción, del acontecimiento, de la ruptura. «...la filosofía confrontada con las circunstancias, busca el vínculo de los tres tipos de situaciones. El vínculo entre la elección, la distancia y la excepción ». (Badiou, A. Filosofía del presente. Pág. 15).
Se trata de definir cuándo una circunstancia es filosófica, o puede ser objeto de la filosofía. Esto ocurre cuando una circunstancia es el lugar donde se constituye un punto de vista político, la filosofía -entonces- puede avanzar amparada por ese punto de vista en lo que tiene de afirmación (la vida) y en lo que procede de una invitación a la acción. La filosofía no trabaja sobre la negación (la muerte), el hombre según Badiou, no debe ser entendido o tratado como un-ser-para-la-muerte; hay que abordarlo a partir de lo Inmortal que hay en él.
La filosofía debe ocuparse de la «elección» de aquello que sigue resultando desinteresado (con relación al poder); de tomar «distancia» entre el poder del estado y las verdades para optar por la «excepción» del acontecimiento, del valor de la ruptura, contra el conservadurismo social (la continuidad).
A medida que transitamos estos problemas, aparecen nuevos interrogantes, por esta razón lo que posibilita a la filosofía es al mismo tiempo lo que la diferencia de otras formas de producir verdades. Por esto, las condiciones de la filosofía son formas que la hacen posible y que la limitan, el límite de la filosofía está inserto en esas condiciones que producen verdades y que le aportan al filósofo modos de comprensión de lo real. Admitir varias condiciones de la  filosofía significa abrir su producción de verdad a la multiplicidad, la invención política es una condición de la filosofía, en el punto de llegada del filosofar se advierten las consecuencias políticas de su pensamiento, las condiciones de la filosofía son inmanentes y hacen de la tarea filosófica la función de su composibilidad.
Alain Badiou entiende que: «Las condiciones de la filosofía son transversales, se trata de procedimientos uniformes, reconocibles a distancia, y cuya relación con el pensamiento es relativamente invariable. El nombre de esta invariación es evidente, se trata del nombre 'verdad'. Los procedimientos que condicionan a la filosofía son los procedimientos de verdad, reconocibles como tales en su repetición. Ya no podemos creernos los relatos por los que un grupo humano confiere encanto a su origen o su destino. Sabemos que el Olimpo es sólo una colina, y que el Cielo no está lleno más que de hidrógeno o de helio» (Badiou, A. Manifiesto por la filosofía. Pág. 13).  En síntesis: la filosofía no pronuncia la verdad, sino la coyuntura, la conjunción pensable de las verdades.
Todo este proceso filosófico está amenazado por un adversario, el sofista; para el sofista la estrategia del lenguaje ahorra toda aserción positiva concerniente a las verdades, su propósito es persuadir sin demostrar; la filosofía es la separación de su doble: la sofística. Narciso encuentra en el espejo del lago el rostro de su propia muerte, en todas las leyendas el doble es mortal; puesto que el doble se forma en el estadio arcaico en que el otro se confunde con el cuerpo propio. La filosofía es siempre la fractura de un espejo, dice Badiou. Es por esto que la filosofía debe vencer una y otra vez la tentación de confundirse con su doble, sin que esto le signifique la captura de verdades, es decir, que la filosofía se presente como la autora de esas verdades. Coincide con Lacan al definir a la verdad como aquello que se encuentra siempre a medio decir.
El último encuentro estuvo dedicado entonces al problema de las verdades, a su inmanencia y Badiou como el maestro Platón organizó un Banquete para debatir la cuestión. Etimológicamente el significado de Seminario (Simposio) significa beber juntos, compartir, debatir, y fue el título del diálogo platónico que luego se tradujo como banquete.
Badiou ha festejado de este modo sus 80 años de existencia y unos cuantos años de su vida consagrada a la filosofía, en un seminario que ha sido un banquete de ideas, francamente delicioso.






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